Dejando de lado su gran
presente en el TC Pista Mouras, Lucas recordó su paso por diferentes categorías
zonales, las cuales sirvieron para ir moldeando al Panarotti actual, que lucha con
el objetivo de dejar su huella dentro de la escuela de la ACTC.
-Después
de tus inicios en karting, llegaste a los Fiat 600 Light y lograste el título en
2012. ¿Qué rememoras de esta época?
-Tengo muy lindos recuerdos.
La Light es una categoría hermosa, económica y muy competitiva. Recuerdo
momentos donde se doblaba de a tres pilotos, o te tocaba largar décimo y tenias
opciones de ganar. También tuve mis primeros roces y calenturas del momento.
-¿Haber
estado en una definición de campeonato, sirve para este momento dentro del
Pista Mouras?
-Siempre sirve. Si bien son
dos contextos bastantes diferentes, toda la experiencia es importante para
después aplicarla a futuro.
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Lucas en el TC Rioplatense, año 2013. Foto: Seis en Línea |
-El balance de mis
participaciones fue bueno. Di un salto importante en cuanto a la evolución de
los autos, que tienen algunas similitudes con lo que manejo ahora. Eran más difíciles
de manejar por la poca o, directamente, ausencia de cargas aerodinámicas.
-¿Pudiste
rescatar algo de cada categoría?
-Todas dejan una enseñanza
para el proceso siguiente. Más que nada aprendí a administrar los frenos,
utilizar bien la goma y cuidar bien el auto para llegar firme a la parte final
de la carrera.
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Panarotti líder en el TCPM. Foto: Nelson García |
-Lo que más se puede
extrañar es el ritual de juntarte con tu gente a comer un asado por la noche. A
medida que vas ascendiendo de categoría, el contexto va cambiando. Los equipos
tienen sus mecánicos y los pilotos se van al hotel o no están en el autódromo.
Por suerte nosotros no lo perdimos, todavía mantenemos la esencia del automovilismo
zonal. Todos los sábados a la noche comemos algo y nos reímos un rato.
-¿Qué
fue lo que más te impactó del mundo ACTC?
-Todo el circo que se monta,
está muy bueno. El propio piloto tiene otra trascendencia. Cuando ganas o te va
bien, te saluda mucha gente y salís en diferentes medios. También es increíble lo
del público. Cuando fuimos a Neuquén, el autódromo estaba lleno. Todavía me
sigue pareciendo raro porque no estoy acostumbrado.